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El diario de una gallina

Por: Claudio Nazoa.

Día 1. Desde que dejé la cáscara estoy confundida; la primera pregunta que me hago es por qué carrizo soy amarilla y mis hermanos también.

Cuando vivía en el huevo soñaba con ser algo vivo pero no sabía realmente qué. Aunque nadie me lo crea, recuerdo el día en que alguien agarró el huevo y dijo: ``No, este no, déjalo ahí para que empolle, agarra los otros tres''.

Fue la primera vez que escuché la palabra empollar y me dije: ``Dios mío, qué voy a hacer al salir de aquí, será que empollé?''.

Lamentablemente, nunca pude conocer a mis hermanos, apartados del nido prematuramente. Ahora uno se llama Tortilla y los otros dos Torta de Chocolate. Sé los nombres porque tía Piroca me lo dijo, pero creo que están mintiendo. Quisiera ser grande para descubrir la verdad.

Día 2. Estoy preocupada, a mi mamá la invitaron a un sancocho esta mañana y no ha regresado.

Día 3. Descubrí que mi padre es un sinvergüenza. Creo que es árabe porque dice que todas las gallinas son sus esposas. También me di cuenta de que es muy grosero. ``Ojalá no salga tan p? como la madre''. Qué horrible es tener un padre machista, creo que debo hablar con Rosita Caldera para denunciar la situación de este gallinero en pleno siglo XX.

Día 4. Ya casi soy una jovencita y aún no me salen los pechitos, mi tía Piroca dice que las gallinas no tienen teta porque los gallos no tienen manos.

Día 5. Esta mañana mi hermano pollo soltó el plumero, que Dios me perdone, pero creo que es homosexual.

Día 6. El señor vecino del dueño de la casa donde vivimos, trajo ayer en la tarde un gallo bien buenmozo, mi papá se puso bravísimo y ahora se la pasan peleando.Vivir en un gallinero es horrible, además comer con el pico es muy incómodo. Envidio al cochino del chiquero de al lado con esa trompota...

Día 7. Querido diario: en la mañana de ayer regañaron a mi hermano y a otros pollos varones porque se fueron a la carnicería a ver gallinas desnudas en la nevera.

Día 8. La situación con el gallo nuevo es insoportable, ahora para buscarle pleito a papá, se levanta a cantar a las 4 de la mañana y nos despierta a todos. Aquí ya no se puede dormir en paz. Como yo duermo en el palo de arriba, me dicen sifrina, pero es que abajo ya no se podía, porque aquí el que se descuida lo ensucian o le espaturran el tomate.

Día 9. Papá se levantó a las 3 de la mañana para fregar al gallo nuevo, pero vino el dueño del gallinero y le dio un escobazo que lo mantiene al borde de la muerte. Creo que papá va a morir. Ya hablamos con el dueño de la Funeraria ``La Olleta del Señor''.

Día 10. Papá murió. Le coq est mort.

Día 11. El gallo nuevo creo que está loco, porque en el velorio de papá se me acercó y me dijo que me iba a pisar, yo le contesté que habiendo tanto espacio no entendía por qué me iba a pisar.

Día 12. Tía Piroca me dijo qué es pisar.

Día 13. Me pisaron.

Día 14. Ahora que sé cómo se hace el pisar, me parece decepcionante. Creo que este gallo tiene que hablar con Fernando Bianco o con Marianella Salazar.

Día 15. Hoy pasaron dos cosas muy importantes: Creo que tengo un huevo en mi vientre: &endash;Voy a ser madre! Le voy a decir al doctor Jesús Sevillano, quien canta como un gallo, si me quiere controlar, y cuando nazca mi polluelo voy a ver con quién hablo para que me den una beca alimentaria. Y hablando de becas, creo que hoy mi hermano se ganó una, porque vinieron esta mañana unos tales hermanos Riviera que, según ellos, saben mucho de pollos y escogieron a los mejores. Sentí una ``envidia positiva'' cuando lo vi salir junto a otros pollos varones. Creo que a las hembras no nos llevaron porque estamos embarazadas. Insisto en que esto lo tiene que saber Rosita Caldera.

Día 16. &endash;No aguanto más! Hoy, por fin, le estoy escribiendo esta carta a Rosita Caldera: Querida Rosita, soy una joven gallina embarazada de un gallo ``gachista'' que me hizo el pisar sin mi consentimiento, es decir, soy una gallina abusada a la que nunca le han dado tiempo ni siquiera para tener un orgasmo. Señora Rosita: Si usted puede hable con la Organización Internacional de Derechos Humanos. Espere unmomento, que un señor muy simpático que trae unas verduras en la mano, me está llamando. Ya vengo.